11 de enero: El Evangelio de Jesús
Lectura para hoy: Génesis 21-22; Salmos 11; Gálatas 1-3 <--Texto clave: Gálatas 1:1 --> "Pablo (un apóstol no de hombres ni por hombre, sino de Jesús el Mesías y por Dios Padre, que lo resucitó de los muertos)" (BTX) El aporte del apóstol Pablo a la expansión del evangelio y a la construcción de su base ideológica no tiene punto de comparación en relación con los demás apóstoles. No obstante, uno de los asuntos con los que el apóstol tuvo que lidiar todo el tiempo de su carrera fue con el menosprecio que sufría por parte de algunos hermanos, sobretodo creyentes judíos, que cuestionaban la autencicidad y autoridad de su apostolado; pues él no perteneció a los doce discípulos de Jesús, sino que su conversión fue más tardía cuando ya la iglesia estaba en su apogeo y se extendía mas allá de Judea. Precisamente Saulo, su nombre original, perseguía a la iglesia en los primeros años de ésta, en su celo por salvaguardar las tradiciones judías. Pero cuando se le apareció el Señor y se convirtió en cristiano fue enviado a evangelizar a los no judíos, conocidos como gentiles en Las Escrituras. Cuando Pablo escribe a las iglesias de Galacia tiene que tratar dos problemas: defender la autoridad de su apostolado y defender la supremacía del evangelio de Jesús sobre las tradiciones judías que algunos falsos apóstoles estaban introduciendo en las iglesias gentiles. Así que, en Gálatas 1:1 vemos que Pablo se presenta: 1º) como un apóstol:- La palabra apóstol es de origen griego y designa a uno que ha sido apartado para llevar a cabo una misión, un enviado, un mensajero. 2º) No de hombres ni por hombre:- en Gálatas 1:11-12 lo deja bien claro, y es que él no recibió ni aprendió el evangelio por parte de ningún hombre sino por revelación de Jesús. Después de su conversión no fue a Jerusalén a ver a los apóstoles sino que estuvo entre Arabia y Damasco por tres años (Gálatas 1:18) y al primero de los doce que conoció fue a Pedro en Antioquía (Gálatas 2:11). Con esta presentación reivindica su ministerio, pero falta defender la base del evangelio: la resurrección de Jesús. Al final de Gálatas 1:1 el póstol Pablo defiende el evangelio basado en la resurreción de Jesús en contraposición a las doctrinas muertas de la Ley que no pueden justificar al hombre, pues la justificación se logra no por hacer obras de la Ley sino por la fe (Gálatas 3:11). El apóstol explica que la Ley solo ha sido nuestro tutor que nos ha enseñado que estábamos bajo pecado y nos ha llevado hasta Jesús en busca de su perdón (Gálatas 3:24). Dado que el Mesías murió por nuestros pecados y resusitó para darnos vida juntamente con él, nuestra fe debe estar basada en su resurreción. Para más amplios detalles véase 1ª Corintios 15. De esta forma el apóstol Pablo defiende su apostolado y defiende el verdadero evangelio, basado en la resurreción de Jesús y no en las obras de la Ley de Moisés.
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