14 de enero: ¿Podemos airarnos?


Lectura para hoy: Génesis 27-28; Salmos 14; Efesios 4-6 -->

Texto Clave: Efesios 4:26-->

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo". (BTX)

La ira es uno de los sentimientos negativos que más tragedias ha provocado en la historia de la humanidad. De ella se han desencadenado homicidios, divorcios, maltratos, venganzas, injusticias, etc. Después de todo, la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Jacobo 1:20), o sea que nadie debe tomar la justicia en sus manos mientras se encuentra poseído por la ira.

En varios pasajes de la Biblia se nos exhorta a quitar de nosotros el enojo y la ira (Efesios 431), a no provocar la ira de los niños (Efesios 6:4), a desechar la ira (Colosenses 3:8), a ser tardos para la ira (Jacobo 1:19), entre otras muchas exhortaciones.

Entonces, ¿podemos airarnos sin llegar a pecar? ¿Existe la ira santa? Puede parecer contradictorio, pero dependiendo del motivo y de la causa que la provoque, un sentimiento de ira traerá como resultado tanto cosas buenas como cosas malas. Según lo que se siembre, eso mismo se producirá.

Tenemos el ejemplo de lo que hizo Finees ben Eleazar cuando el pueblo de Israel pecó tomando para ellos las mujeres de Madián, lo cual provocó que el juicio de Dios cayera sobre el pueblo y empezó a morir mucha gente. Finees se airó contra uno que pasaba con una mujer madianita y los mató a ambos con una lanza. Este hecho provocó que cesara el juicio del Señor contra su pueblo (Números 25).

Por este y otros pecados del pueblo hebreo que había salido de Egipto el Señor dice: Juré en mi ira: no entrarán en mi reposo (Hebreos 3:11). Precisamente toda esa generación no entró al reposo de la tierra prometida.

Jesús también sintió ira contra los principales de la sinagoga, lo cual leemos en Marcos 3:5 donde dice: "Y mirándolos en derredor con enojo, profundamente entristecido por la dureza de sus corazones,..." Lo mismo ocurrió cuando tomó una cuerda para azotar y echar del templo a los que habían convertido la Casa de Dios en un mercado (Juan 2:13-17)

Como podemos ver, no estamos exentos de sentir ira. Lo que debemos evitar es la ira pasional, la ira que provoca daños contra el prójimo. Cuando contemplamos un acto de injusticia social o un pecado en el pueblo de Dios es normal que sintamos indignación e ira y es nuestro deber actuar para corregir el problema, en la medida de lo posible. Pero esta ira debe ser motivada por nuestro celo con las cosas sagradas. Es un acto momentáneo, que no perdura en el tiempo ni produce raíz de amargura, tal como explica la segunda parte de Efesios 4:26, no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Hay que arreglar las cuentas con la mayor brevedad posible.


Created 4 months ago