19 de enero: Peregrinos en la Tierra
Lectura para hoy: Génesis 37-38; Salmos 19; Hechos 13-15
Texto clave: Génesis 37:1
"Y habitó Jacob en la tierra de Canaán, tierra de las peregrinaciones de sus padres"
Los que hemos vivido en un país distinto al que hemos nacido y crecido sabemos lo que significa sentirse extranjero. El inmigrante se siente fuera de lugar; fuera de horario; incomprendido en el habla, aunque hable el mismo idioma; sufre cambios fisiológicos, metabólicos y psíquicos; siente que la vida le ha dado un giro de 180 grados para bien o para mal. Esto ocurre porque el que emigra deja atrás un paisaje, una historia, una familia, unos amigos, un colegio, una carrera universitaria, etc. Estas cosas constituyen todo un mundo para el individuo, el cual se acostumbra a un estilo de vida y lo hace propio, dificultándosele cualquier cambio en su vida.
Algo similar le ocurrió a los patriarcas hebreos Abraham, Isaac y Jacob (padre, hijo y nieto respectivamente) semitas originarios de Mesopotamia, quienes vivieron en la tierra de Palestina como extranjeros y nómadas, sin poder establecerse fijamente en el lugar, con la promesa divina de que sus descendientes poseerían dicha tierra de Canaán. Murieron con la fe puesta en esa promesa pero sin recibirla, sino mirándola de lejos y anhelando una patria mejor que la dejaron atrás, que es la celestial, creada por Dios para sus hijos (Hebreos 11:13-16).
Nosotros también como iglesia, como hijos de Dios escogidos por Él, tenemos la promesa de residir en una patria mejor la cual Jesús ha prometido: "Voy a preparar lugar para vosotros" (Juan 14:2), razón por la cual aunque vivimos en el mundo no somos del mundo (Juan 17:14-16). Esta es la razón por la que el apóstol Pedro nos insta a conducirnos con temor de Dios todo el tiempo de nuestra peregrinación porque el juzgará la obra de cada uno (1ª Pedro 1:17); además nos ruega que evitemos satisfacer los deseos que batallan contra el alma (1ª Pedro 2:11).
Así que, si alguna vez en tu vida has sufrido vejación por causa de ser cristiano, te han dejado fuera de algún evento, te han menospreciado o te has sentido un ser de otro planeta por no hacer lo que hacen los inconversos recuerda que no estás solo; eres parte de una larga lista de ciudadanos del cielo que están viviendo en este mundo cumpliendo un propósito especial de parte de Dios y es normal y necesario sentirse extraño en medio de esta sociedad desvalorizada, inmoral y pecaminosa.
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