25 de enero: La excelencia del Evangelio
Lectura para hoy: Génesis 49-50; Salmos 25; 1 Tesalonicenses 1-3
Texto Clave: 1ª Tesalonicenses 2:3,4
"Porque nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza, ni es con engaño,... no como agradando a los hombres, sino a Dios, que prueba los corazones." (BTX)
El evangelio es la buena noticia de salvación que proclamó Jesús al inicio de su ministerio. Es el acercamiento del Reino de Dios a la humanidad que se encuentra perdida en sus pecados y destinada a la destrucción; es un mensaje de redención, de liberación y de vida abundante (Marcos 1:14-15). No se trata de una religión que nos acerca a Dios, más bien el evangelio restablece la relación de unión espiritual entre el Creador y sus hijos, que ha sido rota por el pecado.El apóstol Pablo exalta la excelencia del evangelio predicado a la naciente Iglesia en Tesalónica con el fin de animarlos y fortalecerlos en su fe, pues habían recibido el evangelio en medio de una gran persecución. Veamos algunos aspectos destacados en nuestro texto clave de hoy:1. El evangelio no procede del error, procede de Dios mismo, no viene del hombre ni existe por intervención humana, es una revelación de Jesús el Mesías (Gálatas 1:12). Por lo tanto, ni es un error ni es fruto del error; a pesar de que ha sido pervertido por muchos que enseñan un evangelio diferente (Gálatas 1:6). El maestro Gamaliel dijo a sus correligionarios que si el evangelio era de los hombres tarde o temprano desaparecería, pero como es una obra de Dios está destinada a prevalecer (Hechos 5:34-39).2. Las buenas nuevas no proceden de impurezas, pues proclaman el mensaje de salvación en Jesús el Mesías, "y todo el que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, como Él es puro" (1ª Juan 3:3); porque "el que nos llamó es santo" (1ª Pedro 1:15) y porque "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces (Jacobo 1:17).3. El evangelio no es con engaño: en este mundo es evidente la gran cantidad de mentiras con la que los políticos presentan sus programas de gobierno y una vez en el cargo no solo incumplen sus promesas sino que hacen lo contrario a lo que dijeron que harían. Pero el evangelio no es así, porque su Autor no es un pecador ni fue hallado engaño en las palabras de su boca (1ª Pedro 2:22).4. La noticia no es para agradar a los hombres: el que predica el evangelio no busca el favor ni el beneplácito de sus oyentes; busca, más bien, la aprobación del Señor Jesús. El siervo debe permanecer "no sirviendo al ojo... sino... haciendo la voluntad de Dios desde lo íntimo del ser" (Efesios 6:6).Para terminar, recordemos que Dios es quien prueba los corazones; por esta razón, aunque veamos que algunos enseñan falsas doctrinas y proclaman falsas profecías engañosas para hacer negocios personales, este ni es el propósito ni es el fin del evangelio, no es el evangelio de Jesús. Nosotros sigamos los pasos del Mesías, tomando como nuestra la buena noticia de salvación y aceptando Su sacrificio por nuestros pecados; una vez arrepentidos Él nos perdona y nos salva; éste sí es el objetivo del evangelio.
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