26 de enero: La Casa de Dios


Lectura para hoy: Éxodo 1-2; Salmos 26; 1 Tesalonicenses 4-5; 2 Tesalonicenses 1
Texto clave: Salmos 26:8
"Oh YHVH, yo amo la Casa donde habitas, Y el lugar donde reside tu gloria." (BTX)
El rey Salomón fue quien construyó el primer templo en Jerusalén como una casa en la cual Dios habitaría y en la que su pueblo pudiera acercarse al Señor. El Templo vino a sustituir al Tabernáculo, que era una especie de tienda donde se alojaba el Arca de la Alianza, entre otras cosas, y donde se manifestaba la gloria de Dios. Sin embargo, pese al propósito de la majestuosa construcción, el propio Salomón dijo: "Pero ¿quién será capaz de edificarle Casa, cuando los cielos, y los cielos de los cielos no lo pueden contener?" (2 Crónicas 2:6).
¿Existe una Casa de Dios? El profeta Isaías declara que los cielos son el trono de Dios (Isaías 66:1) y el apóstol Pablo hablando en Éfeso dijo que por cuanto Dios hizo el mundo y todo lo que hay en él, siendo Señor de cielo y tierra, no habita en templos hechos por manos, o sea, construidos por el hombre(Hechos 17:24).
Es evidente, ante la grandeza  y la omnipresencia del Creador, que su entidad espiritual no se circunscribe a un lugar determinado, sino que Dios está en todo lugar donde haya personas que sirvan a sus propósitos. "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos", dijo Jesús (Mateo 18:20).
Entonces, ¿cuál es la Casa donde habita YHVH (Dios)? Para los judíos del Antiguo Pacto el  lugar físico que representaba la presencia de Dios era el templo, pero para la iglesia del Nuevo Pacto algunas cosas han cambiado. El propio Jesús le dijo a la mujer de Samaria que el Padre busca adoradores que lo hagan en espíritu y verdad, independientemente del lugar donde estén (Juan 4:21-23). Además, los creyentes en Jesús somos santuario o templo del Espíritu Santo, somos Casa de Dios, pues Él habita en nuestros corazones (1ª Corintios 6:19).
¿Dónde reside la gloria de Dios? La primera respuesta es que los cielos cuentan la gloria de Dios (Salmos 19:1) y que la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3); de lo cual deducimos que la grandeza de la creación, o sea las maravillas de lo que ha hecho el Señor son una muestra de su gloria. ¿Hay un milagro más grande que tu salvación?, ¿de estar perdido y condenado por tus pecados a ser redimido por la sangre del Hijo de Dios, muerto en tu lugar y resucitado para darte vida eterna con Él?
Si eres salvo la gloria de Dios está en ti, eres hijo de Dios y el Señor mora en ti. Por esta razón, el lugar en donde estés reunido con otros hermanos en comunión con Dios se constituye también en Casa de Dios, pues Él ha prometido estar allí. No se trata del lugar físico sino de la clase de personas que estén reunidas. Betel es un ejemplo de esto; cuando Jacob vio ángeles que subían al cielo y a otros ángeles que descendían e interactuaban con él, dijo: "Ciertamente Casa de Dios es este lugar", por eso le dio el nombre de Betel a esa zona geográfica.
Espero que al igual que el salmista ames la Casa de Dios, no dejando de congregarte con tus hermanos en la fe, porque allí habita la gloria de Dios.


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