2 de febrero: La dulce mirada de Dios


Lectura para hoy: Éxodo 15-16; Salmos 32; 1 Cor. 16; 2 Cor. 1-2

Texto clave: Salmos 32:8
“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar, Sobre ti fijaré mis ojos, y te aconsejaré.” (BTX)

La filosofía religiosa que impera en el mundo cristiano nos tiene acostumbrados a pensar que tenemos puesta nuestra fe en un dios lejano, frío y calculador que nos está observando para aplicar su castigo con severidad sobre los que practican el pecado. Esto ha propiciado que muchas personas se conviertan al ateísmo y vivan sin Dios, sin esperanza y sin amor.

Pero volviendo a Las Escrituras encontramos que nuestro Señor no solamente es Creador sino también Padre amoroso, Dios bueno y de misericordias (Salmos 100). No nos ha dejado a nuestra suerte sino que sus ojos están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos (Proverbios 15:3). Él todo lo ve y todo lo sabe; sin embargo, ha pasado por alto los tiempos de la ignorancia esperando el arrepentimiento de los pecadores (Hechos 17:30).

No obstante, aquellos que ya hemos sido hechos justos por la fe tenemos la confianza en que Dios no aparta de nosotros sus ojos (Job 36:7) y sus oídos están atentos a nuestras oraciones (1 Pedro 3:12). Tan estrecha es la relación de Dios con sus hijos que él promete enseñarnos el camino para andar (Salmos 32:8) lo cual nos recuerda a un padre enseñando a su bebé a dar los primeros pasos. Esto nos da seguridad y confianza en nuestro caminar diario sabiendo que si tropezamos el Señor nos puede levantar de nuevo (Job 24:33).

El consejo de Dios es que sigamos a Jesús que es el único camino al Padre, el camino a la vida (Juan 14:6). Este es el camino que nos lleva a la vida eterna en las moradas celestiales, y es una promesa de Dios para los que le son fieles, que estén con Él para siempre (Salmos 101:6). Estemos dispuestos a dejarnos guiar por Su camino y que podamos cantar junto al salmista: “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad” (Salmos 86:11).


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