LA CRUCIFIXIÓN


Jesús clamó desde la cruz: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. ¡Quién sabe cuánta ira divina fue detenida por aquella oración de Jesús!

En el alma de Jesús no había resentimiento; no había ira, ni deseo alguno de castigo sobre los que le estaban maltratando. A menudo se habla de responder con "mano dura" ante un agravio, pero Jesús nos demuestra que hay una respuesta mayor ante las ofensas, y esa es el amor. Si Jesús respondió con perdón ante su ofensa, ¿cuánto más nosotros debemos evitar vengarnos y tomar la justicia por nuestra mano?


Created about 1 year ago