¿COMO PUEDO HALLAR RENOVACIÓN Y RESTURACIÓN? Salmo 23.2-4


“Junto a aguas de reposo me pastoreara. Confortara mi alma” (Salmo 23.2-3). Seguramente he oído este pasaje más veces de las que pueda contar. No obstante, sin importar cuantas veces se cite y re cite este apreciado salmo, parece que nos seguimos perdiendo su mensaje más importante: Dios restaura nuestras almas.

¿Cómo lo logra?
Él restaura nuestra alma a permitirnos tener comunión con Él. Puede ser que nos alejemos de Él, pero siempre seguirá siendo nuestro buen pastor. Aunque vayamos errantes, Él nos recibe con brazos abiertos y con benevolencia persona a sus ovejas descarriadas.

¿Por qué dejaríamos alguna vez un guía tan amoroso?
Lo más probable es que usted nunca se halla propuesto abandonar al padre, sino que empezó a deslizarse lenta y sutilmente como resultado de deseos desviados e intentos egoístas por satisfacer sus propias necesidades. Obviamente, cuando uno se empeña en alcanzar el bienestar y la seguridad independientemente de Dios, termina alejándose cada vez mas de Él.

Lucas 15 presenta una imagen maravillosa de la recepción cálida que le aguardaba a la famosa oveja “Perdida”. ¿Reganó o castigó el pastor a la oveja descarriada? Por el contrario, todo el cielo celebro al recuperar lo que se había perdido. De igual modo, el cielo se regocija cuando un hijo de Dios que se ha descarriado vuelve “Al rebano”. Jesús nos dice: habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan de arrepentimiento “Lucas 15.7”

Para restaurar nuestras almas, Dios hace mucho más que tratarnos como nuestro pastor perdonador. Él también es un pastor proveedor. Él sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, y se deleita en saciar nuestras necesidades. (Mateo 7.9-11). Eso significa que Él conoce las necesidades físicas, emocionales y espirituales que usted tiene ahora mismo. De hecho Él ya está obrando para cumplir, suplir y proveer todo lo que usted necesita, incluso aquellas cosas en las que usted ni siquiera ha pensado. `

Por último, Dios es nuestro pastor protector. ¿Qué infunde aliento al salmista en el salmo 23.4? La vara y el cayado del señor. Los pastores de aquel entonces usaban esas herramientas para defender a sus ovejas de animales voraces que buscaban una presa fácil. De la misma manera, Dios va delante de nosotros, abriendo camino y haciendo frente a las asechanzas del enemigo.

NOTA:
¿Ha experimentado la provisión de Dios, solo para caer luego en duda y temor a causa de alguna perdida o penalidad?

Dios no le ha abandonado el sigue siendo su buen pastor, guiándole por entre las tinieblas hacia la luz. Es allí en su presencia, que Él le perdonará, proveerá lo que necesite y le protegerá. Siempre.

Dios les bendiga.
Feliz día para todos.


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