Preparado para morir


A medida que se acercaba el fin de su vida, Pablo pudo decir con seguridad que había sido fiel a su llamado. Por eso enfrentó la muerte con calma, sabiendo que sería premiado por Cristo. ¿Usted está preparado para la muerte? ¿Posee la misma seguridad y expectativa de Pablo de encontrarse con Cristo?

Las buenas nuevas son que la recompensa celestial no es sólo para los gigantes de la fe, como Pablo, sino también para todos aquellos que esperan con ansias la segunda venida de Cristo. Pablo dijo estas palabras para animar a Timoteo y a nosotros, de que no importa cuán difícil parezca la pelea, hay que seguir peleando. Descubriremos, cuando estemos con Cristo, que todo habrá valido la pena.

La libación consistía en vino derramado en un altar como sacrificio a Dios (véase Génesis 35.14; Éxodo 29.41). Su fragancia era considerada agradable a Dios. Pablo veía su vida como una ofrenda a Dios.


En los juegos atléticos romanos, se daba una guirnalda de laurel a los ganadores. Símbolo de triunfo y honor, era el premio más ansiado en la antigua Roma. Esto es probablemente lo que Pablo tenía en mente cuando habló de una «corona». Pero la suya sería una corona de justicia.

Para mayores detalles relacionados con las recompensas que nos aguardan por nuestra fe y obras, véase 2 Corintios 5.10 y Mateo 19.27.

Aunque Pablo no recibe ninguna recompensa terrenal, sería recompensado en los cielos. Lo que sea que tengamos que enfrentar, desánimo, persecución o muerte, sabemos que nuestra recompensa está con Cristo en los cielos.


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