Todos me abandonaron


Pablo estaba solo y probablemente se sentía solo. Nadie había estado en su juicio para hablar en su defensa (4.16), y Demas había abandonado la fe (4.10). Sólo Lucas había regresado (4.11).

Demas había sido uno de los colaboradores de Pablo (Colosenses 4.14; Filemón 24), pero había abandonado a Pablo «amando este mundo». En otras palabras, Demas amaba los valores y los placeres de este mundo. ¿Ama usted lo que el mundo tiene para ofrecerle —riqueza, poder, placer— a pesar de que ganarlo signifique causar daño a otros y descuidar la obra que Dios le ha confiado?

Crescente y Tito se habían ido, pero no por las mismas razones que Demas. Pablo no los critica ni los condena.

Al mencionar a Demas vinieron a la mente de Pablo los nombres de otros colaboradores más fieles. Sólo Lucas estaba con él y Pablo se estaba sintiendo solo. Tíquico, uno de los acompañantes más fieles (Hechos 20.4, Efesios 6.21; Colosenses 4.7; Tito 3.12), ya había partido rumbo a Éfeso. Pablo extrañaba a sus jóvenes ayudantes: Timoteo y Marcos.

Marcos había abandonado a Pablo y Bernabé en su primer viaje misionero y esto había disgustado mucho a Pablo (Hechos 13.13; 15.36–41). Posteriormente, Marcos probó ser una valiosa ayuda y Pablo lo reconoció como un buen amigo y un digno líder cristiano ( Colosenses 4.10, Filemón 24). Marcos escribió el Evangelio de Marcos.


Created 4 months ago